LA ESPECIAL VULNERABILIDAD DE ALGUNAS VÍCTIMAS

Esta mañana leo en un artículo la siguiente noticia:

La policía japonesa arrestó el pasado fin de semana a un hombre japonés de 73 años acusado de confinar a su hijo discapacitado durante más de 20 años en una jaula en un cobertizo adyacente a su casa. Procedente de la ciudad de Sanda, situada en la prefectura de Hyogo (cercana a la ciudad de Osaka), el detenido confesó haber encerrado a su vástago desde que este tenía 16 años porque tenía brotes violentos debido a su enfermedad. El hijo tiene actualmente 42 años”. https://elpais.com/internacional/2018/04/10/mundo_global/1523352408_071279.html

Hace varios días que me he planteado escribir una entrada en este blog relacionada con las víctimas especialmente vulnerables y no encuentro mejor encuadre para ello.

Fuente Imagen el País.com

Cuando nos referimos a las víctimas vulnerables, podemos hacerlo desde dos puntos de vista diferentes, pero no excluyentes. Por un lado, desde una perspectiva legislativa penal las víctimas especialmente vulnerables serían aquellas que, debido a diferentes aspectos intrínsecos, como su edad o la presencia de algún tipo de enfermedad o discapacidad,  sufren de un modo más grave las consecuencias del acto delictivo. “Las víctimas tendrán consideración de especialmente vulnerables teniendo en cuenta la naturaleza de la relación del victimario con la víctima y su especial necesidad de protección”. (art. 173.2 del Código Penal Español).

Por otro lado, desde una perspectiva más centrada en la propia Victimología, y teniendo en cuenta aspectos preventivos y asistenciales, se trataría de aquellos grupos de personas que, debido a una serie de factores endógenos y/o exógenos, sufren en mayor medida determinados hechos delictivos. La víctima especialmente vulnerable sería, por tanto, aquella que posee menos recursos, tanto materiales como psicológicos o emocionales para manejar la situación de victimización sufrida así como sus consecuencias. 

De este modo, los grupos de víctimas considerados especialmente vulnerables serían: los niños y ancianos (por el momento evolutivo), las personas que padecen algún tipo de enfermedad o discapacidad, y las mujeres en el ámbito de la violencia contra la mujer (fundamentalmente en las relaciones de pareja).

Sin embargo, siendo aquellos grupos que suelen sufrir más delitos, son, a su vez, precisamente estas víctimas las que presentan una mayor cifra oculta;  es decir, son delitos que no se suelen denunciar; en ocasiones por desconocimiento y en otras por no percibir los hechos que están sucediendo como delitos y, por tanto, no considerar a la víctima como tal.  En no pocas ocasiones, la propia víctima no tiene conciencia de serlo.  

Si nos centramos, por ejemplo, en el menor como víctima especialmente vulnerable, podemos observar datos que no nos pueden dejar indiferentes.

Según la OMS: www.who.int/violence_injury_prevention/violence/inspire

– Hasta mil millones de niños sufrieron violencia física, sexual o psicológica el año pasado.

– El homicidio es una de las cinco principales causas de defunción entre los adolescentes.

– El 80% de las víctimas de homicidio son niños del sexo masculino.

– Además de las víctimas mortales, hay decenas de millones más de niños afectados por la violencia.

– Uno de cada cuatro niños y niñas sufre maltratos físicos.

– Casi una de cada cinco niñas sufre abusos sexuales

Fuente Imagen change.ong

Es fundamental que tomemos conciencia de la magnitud de estos tipos de victimización y, como sociedad, empecemos a hacer algo para prevenirlos.